Los bebés nacidos a término llegan al mundo en una situación de indefensión que, si no nos causara tanta ternura y despertara nuestra capacidad de protección, sería sencillamente aterradora. Imaginemos, entonces, por un segundo, la fragilidad de los prematuros: se multiplica exponencialmente. De hecho, siete de cada 10 muertes infantiles ocurren durante del primer mes de vida, y de ellas, cinco son consecuencia del nacimiento pretérmino.
Hoy podemos darte buenas noticias: en tres congresos que se llevaron a cabo en Buenos Aires durante el fin de semana (el 58° Congreso Argentino de Radiología, el 16° Congreso Argentino de Ecografía y Ultrasonografía y el 15° Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Radiología Pediátrica) coincidieron en recomendar que todas las madres gestantes sean sometidas, entre la semana 20 y la 24 del embarazo, a una ecografía transvaginal. Esta permitirá prevenir varios de los factores de riesgo de parto prematuro.
Palabras de especialista
Adolfo Etchegaray, director de Unidad de Medicina Fetal del Hospital Universitario Austral, advirtió que los antecedentes personales solo inciden en un 15% de las mujeres que luego padecen un parto prematuro espontáneo. "Eso hace que la historia obstétrica no sea útil como estrategia de screening (cribado, filtrado) poblacional. Hasta hace pocos años no existía una metodología efectiva que permitiera identificar precozmente a las embarazadas en mayor riesgo -explicó-. La estrategia más eficaz para predecir y prevenir el parto prematuro es implementar un screening universal entre las 20 y las 24 semanas de gestación mediante la cervicometría transvaginal".
La ecografía permitirá controlar el estado del cuello del útero. Su longitud habitual es de 3,5 cm y disminuye ligeramente durante la gravidez normal. Recién poco antes del parto comienza a modificarse en forma radical. Para los médicos hay un dato incuestionable: el riesgo de prematuridad es inversamente proporcional a la longitud del cérvix.
"Por eso, algo tan simple como una ecografía permitirá identificar a más del 50% de las mujeres destinadas a tener un parto antes de las 34 semanas y permitirá el tratamiento profiláctico", añadió Etchegaray.
"La aplicación de esta técnica de diagnóstico por imagen requiere solo un entrenamiento especializado del personal de salud y un equipo de ecografía convencional (Diagnóstico por Imágenes) con transductor transvaginal. Es un instrumental habitualmente disponible en la mayoría de los centros de salud", afirmó Alfredo Buzzi, presidente de la Sociedad Argentina de Radiología (SAR).
Qué se hace si hay riesgo
Detectado el riesgo, lo habitual es un tratamiento con progesterona vaginal, que reduce el riesgo un 45% en este grupo de pacientes. Y cuando las embarazadas tengan antecedentes de dos partos prematuros a edades gestacionales menores a la viabilidad fetal, deberían recibir progesterona vaginal desde las 12 semanas. Además, tienen que ser evaluadas serialmente con cervicometrías para decidir si es necesario recurrir a un cerclaje cervical. Esto es una cirugía simple con la que se refuerza el cuello del útero.